MIEDOS Y FOBIAS DE LOS ADULTOS MAYORES
Conviene empezar con una precisión: los miedos y fobias sobre los que escribiré no son exclusivos de los adultos mayores pero lo que se diga de ellos estará enfocado a los que hemos llegado a los sesenta años de edad y seguimos con vida; otros miedos habrá en otras edades pero aquí no los abordaré.
Definamos conceptos del título para evitar confusiones.
En psicología el MIEDO es una reacción emotiva frente a un peligro reconocido como tal en estado de conciencia. El Colegio de México lo define como una sensación que se experimenta ante algún peligro, posible daño o algo desconocido, y que se manifiesta generalmente con pérdida de la seguridad, actitudes poco racionales, temblor, escalofríos, palidez, temor, etc,., por ejemplo el miedo a la muerte, el miedo al castigo.
Ander-Egg define FOBIA como repulsión o temor desproporcionado, injustificado y persistente que se experimenta ante una actividad, objeto, un ser vivo o situación que habitualmente no es temible.
Se han clasificado fobias comunes o corrientes, como son el miedo a la muerte, a la enfermedad; y fobias específicas, es decir, miedo a circunstancias y objetos específicos que no son temidos por personas "normales" como el miedo a ciertos insectos o a espacios abiertos o cerrados.
Miedo y Fobia son palabras de uso común,sin embargo aluden a orígenes distintos; el miedo es una reacción natural y útil ante una situación o amenaza real que pone en riesgo la integridad física o emocional; nos ayuda a sobrevivir, nos prepara para defendernos; el miedo <<desaparece>> cuando el peligro termina. La fobia es un problema de salud mental que aparece ante objetos o situaciones que no necesariamente implican un peligro verdadero, genera una reacción desproporcionada, ataques de pánico o deseos intensos de huída.
Bajo estas consideraciones, abordemos los miedos y/o fobias de los ADULTOS MAYORES, grupo poblacional al que - de acuerdo con la ONU -pertenecen todas las personas a partir de los sesenta años de edad.
Escribiré en esta publicación a partir de mi experiencia y mis saberes, complementados con lecturas en sitios dedicados al estudio de los adultos mayores. Sí, yo soy un adulto mayor y tengo miedos: a la soledad "acompañada", a morir antes que los que amo y ayudo, a la depresión, ... a esos miedos se agregan la disminución progresiva de mis habilidades físicas y la pérdida - lenta - de la masa muscular. Con mi lectura busco saber y busco también encontrar paliativos y mejorar mi calidad de vida.
Con la vejez no solo llegan las arrugas y la jubilación, también llegan temores nuevos, silenciosos y, muchas veces, invisibles que afectan el bienestar psicológico. Aunque la experiencia de vida puede aportar seguridad, los adultos mayores son vulnerables, necesitan comprensión y ayuda para <dominar/superar/vencer/controlar/utilizar/aprovechar> sus miedos.
Las personas mayores pueden sentir miedo o temor ante el reto de adaptarse a los avances de la tecnología, enfrentar el riesgo de caídas o continuar en su trabajo porque su pensión será insuficiente para las necesidades propias de la vejez, especialmente el cuidado de la salud.
El miedo produce ansiedad y también puede derivar en odio: ansiedad por la falta de preparación para los cambios que la vejez demanda, "el odio es a menudo la compensación mediante la que un hombre asustado se resarce de los sufrimientos del miedo. Cuanto más miedo tenga, más odiará" (Lewis, P.130), es probable que se sientan sin recursos económicos suficientes, sin una red social que los apoye en su necesidad, el alejamiento de los hijos, cambios bruscos en el estilo de vida, el deterioro progresivo de la autonomía personal, ... cualquiera que sea el origen, es un hecho que el miedo llega para quedarse; es posible minimizarlo y/o superarlo pero no desaparecerá.
Los miedos que enumero son - quizá - los más profundos, muchos otros habrá que no se mencionen aquí, pero existen; ninguno de ellos es "el más/menos importante"; es la circunstancia del adulto mayor lo que le da jerarquía, por eso el orden en que se abordan es arbitrario.
La soledad no deseada.
El sentimiento de soledad es una experiencia negativa, desagradable, que ocurre cuando la red de relaciones sociales de la persona es deficiente en calidad y/o cantidad; es un fenómenos complejo y multidimensional cuyos origenes son diversos; aquí se mencionan algunos:
Con el retiro laboral (jubilación o no) empieza la "desaparición", los círculos sociales se estrechan, no más reuniones, celebraciones, fiestas o "invitaciones forzadas" que alimenten el gregarismo <<necesidad de ser parte de algún grupo social, buscar aprobación colectiva, seguir moda, comentar la vida y obra del vecino/colega>>.
Cuando se llega a los 60's generalmente los hijos se han ido de casa, ya sea por que independizado, porque han formado su familia, porque su trabajo los llevo a otro lugar y, ocupados en sus vidas, se olvidan de sus padres durante períodos de tiempo cada vez mayores; paradójicamente, en estos tiempos en que las tecnología pone el mundo al alcance de un click, los adultos mayores terminan el día esperando un mensaje o una llamada que no llegó, o una visita de fin de semana que no se realizó. ¿Visitar a tus hijos sin que te inviten? olvídalo, te sentirás como adorno, trastornas sus rutinas, no saben que hacer contigo y terminas por sentirte intruso en sus vidas. El funeral (exequias) de tus amigos es motivo para encontrarte con tus contemporáneos, para reflexionar en lo efímero de la existencia (la tuya), repasar la lista de "los que ya se adelantaron" y pensar en el día en que llegue tu momento.
Cualquiera que sea la causa, la soledad no deseada en los ancianos es una emoción desgastante que generalmente deriva en depresión, ansiedad, nerviosismo o angustia o en episodios alternados de algunas de ellas, adicionalmente, aumenta el riesgo de deterioro cognitivo.
Sí, una soledad así, es de temor (o debiera decir de terror); y sucede, tiene rostro y tiene nombre; es nuestro pariente, un vecino, un conocido que vive cerca o soy yo mismo.
La gran paradoja es que, conociéndola y/o viviéndola, no la enfrentemos: una visita "casual" al vecino para compartir una taza de café y un rato de plática son buen principo; no tiene que ser diario, quizá cada tercer día; combinar la visita con un paseo por la calle es otra opción... una caminata matinal o vespertina en donde haya más gente, agregarse a un club o a una actividad colectiva, ... seguro alguna de las estrategias que propone Fernández podemos aplicarla a nosotros mismos o al vecino que conocemos.
Enfermedades y dependencia física.
La salud en tema central en la vida del adulto mayor. El miedo a enfermar <de lo que sea>, a lesionarse o desarrollar una enfermedad degenerativa siempre esta presente; el miedo se potencia si alguien de la familia lo padece o lo padeció (conviene recordar que algunas enfermedades degenerativas son hereditarias, o si alguien cercano ya lo ha vivido.
Los cambios que se sufren en la salud, la movilidad y la independencia derivan en miedo a perder el control sobre la propia vida, paulatinamente se desarrolla el miedo a la pérdida de la autonomía/independencia: depender de otros para comer, asearse, salir a la calle, merma profundamente la autoestima; ser vulnerables por el hecho de hacerse cada vez más dependientes de otros miembros de su familia (cuando lo hay) o de un cuidador externo aumenta el estrés, la angustia y deteriora la calidad de vida. Cualquier acto relacionado con la movilidad, como la disminución de la capacidad para subir o bajar escaleras, entrar o salir del auto o caminar sin ayuda es una fuente de preocupación/temor para los adultos mayores, que ven limitada su capacidad para participar en actividades cotidianas y mantener un estilo de vida activo.
Sí, conozco este miedo, vivo este miedo; de cuando en cuando lo comento con mi esposa y -entre broma y broma- surge la posibilidad de mudarnos a una residencia para ancianos; son pocas las esperanzas de que nuestros hijos tomen la responsabilidad de nuestro cuidado.
Y si, por gracia del destino, es tu compañero(a) de vida quien desarrolla un enfermedad <degenerativa o no> que lo incapacite, entonces el miedo se maximiza; es ahora tu cuidado personal y el cuidado de otro que depende de ti; ver esa situación en el vecino es desgastante, vivirlo es agotador, practicamente te olvidas de tu vida.
Caídas y lesiones: una amenaza constante.
Las caídas, que para cualquier edad podría ser una simple torpeza, para los adultos mayores son un temor real. Un resbalón puede traducirse -en el mejor de los casos- en una fractura de cadera, una larga hospitalización y una recuperación lenta; un escenario no deseable pero posible es la pérdida definitiva de la independencia; Este miedo puede llevar a que el adulto mayor evite moverse, que adopte comportamientos cautelosos o que evite ciertas actividades que percibe como de riesgo; estas "precauciones" limitan su vida social y, paradójicamente, aumentar su fragilidad.
Los adultos mayores tenemos casi prohibido el uso de las escaleras; triple precaución con esas pequeñas que se usan en la cocina para alcanzar un artículo en lo alto de la alacena, una caída de las que se ocupan para pintar, podar, trepar al techo, es -muy seguramente- una lesión permanente o la muerte. La experiencia me lo ha enseñado.
Inseguridad económica.
Los adultos mayores se preocupan por no tener dinero suficiente para cubrir sus necesidades básicas o para hacer frente a gastos imprevistos como facturas médicas, reparaciones en el hogar o ayuda en los quehaceres cotidianos. La preocupación se torna en angustia o ansiedad si sus ingresos fijos son limitados o si los ahorros son escasos o inexistentes.
No todos los adultos mayores llegan a la jubilación con una pensión suficiente o una economía saneada; muchos de ellos ni siquiera piensan en retirarse de la vida económicamente activa precisamente porque no tendrán pensión. En estos dos escenarios, el adulto mayor solo sobrevive; la tranquilidad, el descanso, el disfrute del tiempo libre es solo un ideal al que nunca llegará.
Ahora bien, se puede pensar que en México ese ideal es alcanzable pues el gobierno ha dispuesto de una pensión universal de $3,200.°° mensuales para cada adulto mayor; este ingreso los sitúa apenas por encima de la línea de pobreza extrema que - de acuerdo con el INEGI - en agosto de 2026 es de aproximadamente $2,500.°° mensuales para el área urbana y de $1,950.°° mensuales para el área rural. Para permanencer enfocado en los miedos, no se discute aquí si esos ingresos son o no suficientes para superar el que deriva de la inseguridad económica.
Cambios tecnológicos / miedo a lo desconocido.
Para las personas mayores los avances tecnológicos [los teléfonos inteligentes, las computadoras, las aplicaciones de todo tipo, la televisión por streaming...] son fuente de frustración y ansiedad. No comprender como funciona una app del banco; el uso de los cajeros automáticos, no poder hacer una cita médica online, sentirse incapaz de cambiar de canal en el televisor... los hace sentirse excluídos.
El desarrollo de habilidades para moverse en el mundo digital requiere paciencia de ambos - el enseñante y el aprendiente -, práctica cotidiana; ante el aumento en las estafas dirigidas a personas mayores, ya sea por teléfono, por internet, por parte de conocidos/familiares y/o por el que "ayuda" en el uso del cajero automático pues genera desconfianza que se transforma en ansiedad ante la necesidad de uso.
Mucho hay de verdad en la filosofía popular dice que chango viejo no aprende maroma nueva, los que ahora somos adultos mayores crecimos en un mundo digital y llegamos a viejos en el desenfreno del desarrollo tecnológico; un día despertamos dentro de ese mundo digital donde todo se volvió presionar teclas; no nos ofrecieron -y tampoco solicitamos- entrenamiento; consecuencia de ello ya se anotó líneas arriba.
El miedo a la muerte.
Este miedo parece ilógico, todo lo que tiene vida va a morir, es ley natural; uno no debiera tener miedo sino prepararse, pero la sensación de su proximidad genera angustia; también esa sensación es ilógica; la muerte llega a cualquier edad, una persona puede morir al nacer o vivir -en estricto sentido biologico- más de cien años; en los adultos mayores el miedo a morir tiene distintos orígenes, algunos de ellos son:
- Asuntos pendientes de resolver [casi siempre baladíes como ayudar en la crianza de los nietos, hacer testamento cuando tenemos algún bien por heredar, terminar una construcción, y quince asuntos más que nos inventamos para no morir].
- Tener la responsabilidad de la crianza de nietos huérfanos menores de edad.
- Ser cuidador/asistente de otro adulto mayor -generalmente el conyuge/compañero de vida- incapacitado o de algún hijo en situación de discapacidad física y/o intelectual.
- Morir en la soledad.
- La pérdida de seres queridos cuando la muerte ha sido entre sufrimientos; es pertinente decir que la muerte también es esperada o deseada cuando se enfrenta una enfermedad degenerativa o alguna enfermedad en fase terminal sin los recursos suficientes para pagar los cuidados paliativos, cuando se han quedado sin su compañero de vida,
Hablar abiertamente sobre la muerte, expresar los deseos y temores, tener acompañamiento emocional y/o espiritual son herramientas valiosas para superar/dominar este temor.
De mis miedos, el más difícil de dominar es: la muerte, tengo miedo de morir, no por asuntos de herencias pendientes sino porque mi compañera de vida [desde 1984 y contando] muestra indicios de una enfermedad degenerativa que paulatinamente la incapacitará para manejar su vida; con el tiempo su dependendencia será total y nuestros hijos han hecho sus vidas lejos de nosotros; así que no, no quiero morir, no quiero tener caídas que me incapaciten ni temporal ni definitivamente.
Mi otro miedo casi tan angustiante como a la muerte es la soledad; que paradójico es que tenga yo amigos y me sienta solo; que tenga hijos y los sienta ausentes, ocupados en sus vidas y enfrentando sus retos. Los otros miedos están bajo control, hasta ahora.
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Estrategias útiles para <dominar/superar/vencer/controlar/utilizar/aprovechar> los miedos.
Para afrontar los miedos de las personas mayores, se sugiere:

- Escucha activa y validación.- Dejar que expresen lo que sienten, sin juzgar. Quizá no buscan soluciones sino comprensión.
- Promoción de la autonomía.- Animarlos a tomar decisiones y respetar sus tiempos refuerza su autoestima y percepción de control.
- Apoyo emocional y social.- Fomentar el contacto con familiares, amigos, cuidadores y personas en situaciones similares. La pertenencia al grupo es esencial para fortalecer el vínculo afectivo y aliviar la carga emocional.
- Promover la autonomía.- Involucrar a los mayores en la toma de decisiones y parmitirles mantener cierto control sobre su estilo de vida es esencial para preservar su dignidad y su autoestima
- Estimulación física y cognitiva.- El ejercicio, las manualidades, la lectura y/o el aprendizaje de algo nuevo ayudan a reducir la ansiedad.
- Asistencia profesional.- La visita -cuando es económicamente posible- a un gerontopsicologo ayuda a trabajar con los miedos y mejora la calidad de vida.
- Crear rutinas.- Las rutinas dan seguridad. Tener horarios para comer, dormir o salir a pasear hace una gran diferencia en positivo.
- Fomentar la actividad física.- Realizar ejercicios suaves (caminar, nadar, yoga adaptado) y adaptados a sus necesidades y capacidades. Mantener una vida lo más activa posible los ayuda a rebajarlos niveles de estrés y ansiedad.
- Adaptar el entorno para minimizar riesgos (evitar alfombras, instalar/asegurar barandillas, barras de apoyo en el baño, y demás aditamentos que faciliten la movilidad
- Asistir a talleres específicos [uso básico de teléfonos inteligentes, correo electrónico, navegación en los sitios de instituciones oficiales <salud, bancos, y otros en donde deban consultarse documentos personales>].
Mucho se ha publicado sobre este tema; la información es abundante, la atención real a los adultos mayores es escasa, ... al menos en mi pueblo.
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FUENTES DE INFORMACIÓN
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de Psicología. 2Ed. Brujas. Consultado el 03 de Septiembre de 2026 en http://biblioteca.usfa.edu.bo/cgi-bin/koha/opac-retrieve-file.pl?id=8f5fa528e361ebd4ada361cc72a045a4
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Redacción Revista Plural. (Febrero
2024). Miedos y fobias de los mayores como afrontarlos. Revista Plural. MIEDOS Y FOBIAS DE LOS MAYORES CÓMO
AFRONTARLOS - Revista Plural
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Vértices psicólogos. (2025). Diccionario
de psicología. En http://www.verticespsicologos.com/agora-psicologia/diccionario/m
FIN
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